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The Beatles: datos sorprendentes de la mejor banda de todos los tiempos

Mucho se ha dicho de la banda que revolucionó la generación de los años sesenta, pero poco se sabe de anécdotas y detalles de la vida privada de sus integrantes.



The Beatles, el grupo más influyente de la historia de la música, tiene un sinfín de datos que pocos fanáticos conocen. Acá te contamos algunos hechos curiosos del cuarteto de Liverpool que jamás imaginaste.


Grabaron su primer LP "Please, please me" en un día.

En 1966 confesaron haber fumado marihuana antes de presentarse ante la reina Isabel II a recibir sus medallas del Imperio Británico.

El estilo de corte de pelo Beatle fue creado por una amiga del grupo llamada Astrid Kirscher, una fotógrafa alemana.

Paul escribió Yesterday una noche que se levantó con la melodía en la mente.
El sueño de Ringo desde pequeño era poner una peluquería de señoras y atender a sus clientas.

Un dentista introdujo a The Beatles en el LSD, vertiéndoselo secretamente en el café.
La música de los Beatles fue prohibida en la Unión Soviética, los rusos tenían que escuchar la música de The Beatles en escáneres de rayos X convertidos.

Vendieron más de 10 mil copias diarias cuando alcanzaron el número uno por primera vez en Estados Unidos con "I want to hold your hand".

Después de asearse en urinarios durante casi un año, echaron a The Beatles de Alemania por prender fuego a un condón.

George Harrison perdió la virginidad mientras el resto del grupo le espiaba. Luego aplaudieron cuando acabó.

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John Lennon estaba borracho cuando conoció a Paul McCartney.
Decían que en los conciertos de The Beatles olía mucho a orina por la sobreexcitación de las chicas.

Estuvieron a punto de comprar una de las islas griegas para su uso exclusivo.
En la actualidad Paul McCartney es uno de los músicos más ricos del mundo y su fortuna supera los mil millones de dólares.

El tema "Strawberry fields forever" es un recuerdo de Lennon. Ese era el nombre del antiguo refugio para niños huérfanos en la guerra y él solía jugar en ese lugar.

Fuente: ciudad.com.ar

Propuesta para el día de The Beatles?

La propuesta de que el día de The Beatles se celebraría el 10 de julio como recordando el regreso triunfante de la banda británica de rock, The Beatles de su gira estadounidense a Liverpool el 10 de julio de 1964, justo a tiempo para la premiere de su película A Hard Day’s Night. 


Este día sería considerado uno de los puntos de referencia en su ascenso a la fama, y desde 2008, su aniversario ha sido celebrado como el día de The Beatles en Liverpool y Hamburgo, las ciudades donde la banda sentó las bases para su estrellato, registró AIM.

Otros optaron celebrar el «día de The Beatles» el 27 de febrero en los Estados Unidos para celebrar la belleza y paz de la música de los «fab fours» en el momento de la nueva estación de primavera.

La fecha elegida corresponde a la inauguración del Club Caverna de Liverpool en 1957, lugar donde hicieron su primera aparición John, Paul, George y Ringo como The Beatles.

Además de dedicarlo como un homenaje a la trayectoria del cuarteto de Liverpool, así como a la influencia que ha dejado a las generaciones posteriores.

Su primer álbum fue “Please, please me” en los 60, que marcó el inicio de una enorme popularidad; sin embargo, 10 años después la banda se separó y cada uno de sus integrantes inició proyectos en solitario.

A pesar del tiempo y de que sólo sobreviven Paul McCartney y Ringo Starr, The Beatles es considerada como la mejor banda del siglo XX.

The Beatles

La banda de rock inglesa The Beatles es unos de los referentes más importantes de la historia de la música. Formada en Liverpool y constituida desde 1962 por:

Ringo Star (vocalista y batería).
Paul Mc Cartney (vocalista y bajo).
John Lennon (vocalista y guitarra rítmica).
George Harrison(vocalista y guitarra solista).

El gran éxito musical llegó con su primer sencillo a finales de 1962 llamada “Love me Do”. A partir de ese momento obtuvieron una popularidad internacional gracias a la cual realizaron un gran número de giras por todo el mundo hasta el año 1966, año en el que empezaron a realizar grabaciones en estudio. El grupo se disolvió años más tarde, en 1970.

A lo largo de la historia, la banda The Beatles consiguió situarse como el grupo de música con más números uno en las listas británicas y fueron considerados como los artistas más exitosos de todos los tiempos.

Beatlemanía
La banda de rock inglesa The Beatles es 
unos de los referentes más importantes 
de la historia de la música.

La Beatlemanía es un término utilizado en los años 60´s para describir la euforia que causaban la banda de The Beatles entre los jóvenes en los primeros años carrera profesional. Cada vez que actuaban los asistentes demostraban un frenesí descontrolado por escuchar cantar a sus ídolos, por lo que este fenómeno comenzó a llamarse Beatlemanía.

Uno de los actos más representativos de la Beatlemanía se vivió en el concierto de Shea Stadium, en el que las chicas, adolescentes y mujeres al ver a los integrantes del grupo comenzaron a gritar, llorar, etc. hasta llegar en algún caso a desmayarse.

No existe el “Día Mundial de The Beatles”, aclaró la Unesco

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación (Unesco) nunca declaró el “Día Mundial de The Beatles”.

Si bien hace un par de años en redes sociales como Twitter y Facebook se explicó que la Unesco había instituido el reconocimiento en el 2012, esto fue desmentido por la propia organización.

“Aunque nos gustaría, la Unesco no ha proclamado ningún #DíaMundialDeTheBeatles, pero nada impide celebrar su música :)”, respondió la Unesco en su red de microblogging, tanto en inglés como en español.

aimdigital

Paul Mccartney: los 75 años de uno de los compositores populares más importantes del Siglo XX

Con 60 discos de oro, mas de 100 millones de álbumes y otros tantos simples vendidos, McCartney es uno de los músicos más exitosos de todos los tiempos.

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En medio de una de sus constantes giras por el mundo, en las que llena multitudinarios estadios, y un nuevo disco de estudio en preparación, el legendario músico británico Paul McCartney, el hombre que junto a John Lennon, su compañero en The Beatles, formó parte de la dupla compositiva más importante de la música popular del siglo XX, y uno de los artistas más influyentes de la cultura rock, cumple 75 años. 

Con una trayectoria de más de medio siglo, este hombre nacido un 18 de junio de 1942 en Liverpool aparece como una figura fundamental de la cultura popular, por la prolífica autoría de clásicos como "Yesterday", "Michelle", "Hey Jude", Let it be", "Penny Lane", "Get back" y "Lady Madonna", entre otros de su etapa con la famosa banda en la que tocaba el bajo, y "Live and let die", "Maybe I'm amazed", "Band on the run" y "My love", entre algunas de su carrera con Wings y como solista.

Basta con señalar que se trata de uno de los líderes de la banda más importante de la música pop y que conformó con Lennon no sólo una exitosa dupla creativa, sino una especie de sociedad perfecta, en donde las virtudes de cada uno suplía las falencias del otro.

Precisamente, tras la ruptura de The Beatles, Paul debió soportar críticas que señalaban que a su música le faltaba audacia, crudeza y honestidad, tres elementos que le sobraban a su ex compañero. Del mismo modo, Lennon sufrió reproches permanentes por su desprolijidad y aspereza de sus composiciones, algo que no aparecía cuando trabajaba en colaboración.

Obviamente, estas características no eran exclusivas, tal vez por la influencia mutua entre ambos músicos, y así que Lennon es el responsable del pulido "Imagine", McCartney es el autor de "Helter Skelter", el tema más radical de The Beatles. Más aún, el propio Paul osó burlarse de su "sentimentalismo" como respuesta a las críticas con la canción "Silly love songs" ("Tontas canciones de amor"), su hit de 1976.


Pero además de sus innumerables éxitos y la gran cantidad de premios y reconocimientos recibidos, McCartney encabeza junto a The Rolling Stones la lista de artistas precursores capaces de pasear y disfrutar su propia leyenda, en maratónicos conciertos en donde logra reunir a varias generaciones interesadas en vivenciar en primera persona el fenómeno beatle, a través de uno de sus principales responsables.

Por otra parte, Paul también se ocupó de retroalimentar su propio mito con la constante publicación de nuevas placas, en muchos casos de notable calidad, como ocurrió con "Chaos and creation in the backyard", de 2005; "New", de 2013; y "Run devil run", de 1999, entre otros.

Sin embargo, cada uno de los logros en la carrera de este brillante músico no se dieron de manera azarosa, sino que fueron buscados a través de un arduo trabajo, debido a la casi obsesiva entrega al trabajo que demostró a lo largo de su trayectoria.

Dotado de manera natural para la música, Paul aprendió a tocar de manera autodidacta varios instrumentos, una vez sorteada la dificultad de ser zurdo, entre ellos el piano vertical que ocupaba el living de su casa en el número 20 de Forthlin Road, en la zona liverpooliana de Allerton, propiedad de su padre Jim, un aficionado que había dirigido varias orquestas de baile de salón.

En medio de canciones tradicionales y estándars de jazz que sonaban en su casa, Paul se fascinó con el rock and roll, como muchos adolescentes en la década del '50, con artistas como Elvis Presley, Buddy Holly y Carl Perkins.

Fue este amor por la música y, en especial, por el rock, el motivo que lo unió a John Lennon, a quien conoció por Ivan Vaughan, un amigo en común, en 1957, en una feria llevada a cabo en la Iglesia Saint Peter, en donde su futuro compañero en The Beatles se presentaba con su grupo The Quarrymen.

Su pericia para tocar la guitarra, su capacidad para afinarla y el hecho de saber la letra y los acordes exactos de varios éxitos del momento fueron su pasaporte para ingresar al grupo que, tras algunos cambios de miembros y un largo periplo por bares de mala muerte, moldeó un sonido que lo llevó a realizar una verdadera revolución cultural en los '60.

Así como cada tarde se juntaba con Lennon con la premisa de componer al menos una canción por día, McCartney mantuvo este plan de trabajo durante años, del mismo modo que se encargó de interiorizarse de cada detalle relacionado con el negocio de la música, desde la grabación de discos y su comercialización, hasta la organización de conciertos y giras y la venta de merchandising.

A la par que crecía su imagen como el beatle más apuesto y más convencional, Paul también forjó una imagen de artista que estaba en cada detalle, al punto de mantener largas charlas al respecto con el manager Brian Epstein y el productor George Martin.

También dejó en claro en cada creación su avidez por dotar a su música de elementos de la música clásica, tal como la trompeta piccolo incluida en "Penny Lane", la cual se le ocurrió mientras miraba por televisión un concierto de Bach, o el uso de cuerdas en "Yesterday", "Eleonor Rigby" y "She´s leaving home", por citar algunos ejemplos, en lo que puede considerarse una ambición por expandir las fronteras del gusto popular.

Su conocida "adicción" a la adulación pública, según la caracterización en la que coinciden todos los biógrafos que trabajaron sobre su figura o la de The Beatles, lo llevó a mantener serias diferencias con sus compañeros cuando decidieron no continuar con las presentaciones en vivo, a partir de 1966.

Sus pretensiones de líder absoluto, algo para lo cual encontró un terreno liberado cuando Lennon dejó de mostrar interés por The Beatles al llegar Yoko Ono a su vida, fueron otro motivo de enfrentamiento con sus compañeros, hasta la ruptura de la banda, en 1970, algo que él mismo se encargó de anunciar a través de la publicación de "McCartney", un disco solista, a través de una autoentrevista incluida en el sobre interno.

Previamente, Paul se encontró en medio de un rumor, que hasta hoy persiste, referente a su supuesta muerte en un accidente automovilístico, así como en distintos escándalos periodísticos cuando reconoció que él también consumía drogas lisérgicas, como sus compañeros de banda.

Junto a su gran compañera de la vida, Linda Eastman, con quien formó una familia y se mantuvo unido hasta su muerte en 1998, atravesó los momentos más significativos de su historia desde finales de los '60.

Fue junto a ella que formó Wings, la banda que sucedería a The Beatles hasta 1980, cuando finalmente decidió encarar formalmente una carrera solista, en la que también fue acompañado por su esposa.


Si bien los '70 fueron épocas de éxitos comerciales, largas giras y algunos problemas con la ley por su reconocida afición a la marihuana, McCartney debió soportar todo el tiempo las comparaciones entre sus nuevas composiciones y las que había realizado para los Beatles, junto a Lennon.
Las críticas que le achacaban un carácter demasiado meloso a su música no le impidieron convertirse en el ex beatle más exitoso y prolífico.

Aunque en los '80 atravesó su período creativo más bajo, Paul siguió adelante y recuperó su nivel a partir de "Flowers in the dirt", sobre el final de la década, en un trabajo en el que contó con la colaboración de Elvis Costello.

Ya sea por sus diferentes aventuras sentimentales luego de la muerte de Linda, la publicación de notables discos, sus maratónicas giras, las distintas reediciones de The Beatles, las cuales supervisó en la mayoría de los casos, o sus distinciones, premios y reconocimientos, McCartney siempre tuvo algún motivo para ocupar espacio en la prensa.

A los 75 años, con una trayectoria artística inigualable, un catálogo imposible de comparar con el de cualquier otro artista, un unánime reconocimiento mundial a su labor cultural, récords de ventas y un estatus que le permite ser parte del selecto grupo de encumbradas figuras a nivel internacional de diferentes ámbitos, McCartney opta por seguir en el centro de la escena y mantener viva la leyenda beatle.

La Beatlemanía cumple 50 años con Sargent Pepper’s Cultura

Londres. Una versión ampliada de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, el octavo álbum de estudio de la histórica banda británica The Beatles, salió ayer a la venta, a escasos días de cumplirse 50 años de la publicación del disco.



Esta es la icónica tapa del disco “Sargent Peppers” de los míticos Beatles que con su música, sus melenas y rebeldía iniciaron la era del rock, el hippismo y el antibelicismo. | marketing.com

El álbum, que vio la luz el 1 de junio de 1967 y que es considerado por muchos como uno de los discos más famosos e influyentes de todos los tiempos, ha sido mezclado de nuevo con sonido mejorado y contará con grabaciones inéditas de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.

“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, obra básica en la escena emergente del rock psicodélico de la década de 1960, lideró durante 27 semanas la lista de éxitos en el Reino Unido y pasó otras 15 en lo más alto del “chart” estadounidense.

Con más de 32 millones de copias vendidas en todo el mundo y cuatro premios Grammy, incluido el de mejor álbum del año, este disco de The Beatles marcó rotundamente un antes y un después en el panorama musical de la época.

En 2003 fue elegido por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos para ingresar en su registro musical como una obra significativa para la cultura y la historia, y la prestigiosa revista Rolling Stone lo situó ese mismo año en primera posición en su ránking de los “500 mejores álbumes de todos los tiempos”.

Esta nueva versión de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, que ha sido coordinada por los productores Giles Martin y Sam Okell, incluye 34 versiones inéditas.



El álbum saldrá a la venta también en una edición “deluxe”, en dos cedés o dos discos de vinilo, que contará con versiones nunca antes publicadas de las 13 canciones, una nueva versión instrumental de “Penny Lane” y dos versiones inéditas de “Strawberry Fields Forever”.

Habrá, además, un set “Super Deluxe”, que se venderá en seis cedés y que incluirá el documental de 1992 “The Making of Sgt. Pepper”, nunca antes publicado y restaurado para la ocasión, además de 33 nuevas grabaciones de los temas del álbum y un libro de tapa dura, de 144 páginas, con prólogo de Paul McCartney en el que se pondrá en contexto todo el universo “Sgt. Pepper”.

Coincidiendo con el 50 aniversario del lanzamiento del álbum, la ciudad inglesa de Liverpool, cuna del legendario cuarteto, se volcará con este momento histórico y, a modo de festejo, albergará un festival de arte, baile, música, poesía y teatro en el que han colaborado numerosos artistas internacionales.

Los actos tendrán lugar en diferentes ubicaciones de la ciudad de Liverpool.

VIGENCIA TOTAL

Cuando faltan escasos días para conmemorar los 50 años de la salida a la venta del álbum, este aniversario, cinco décadas después de la aparición de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, viene a demostrar una vez más que la música de The Beatles sigue muy viva, no sólo entre los eternos admiradores del grupo, sino también entre las jóvenes generaciones, y que su marca y su legado continúan dando de sí.

20 documentales sobre música en Netflix

La oferta de la popular plataforma de SVOD sobre cantantes y personajes ligados al rubro es amplia y muy variada: aquí un repaso que va desde Frank Sinatra a Daniel Johnston, pasando por Kurt Cobain, Joe Strummer, Andy Summers, Nina Simone, Keith Richards, Snoop Dogg, Beyoncé y Amy Winehouse.



Nuestra lista arranca con dos títulos que ya recomendamos en esta sección:

1- Amy

2- What Happened, Miss Simone?


Ahora sí vamos con el resto de los documentales:

3- Supermensch: The Legend of Shep Gordon (2012), de Beth Gala y Mike Myers. ¿Puede la historia de un agente, de un representante de artistas resultar apasionante? Si se trata de Shep Gordon, sí. A partir de su vida, sus amigos y sus anécdotas se repasan cuatro décadas de show-business de manera impiadosa, tragicómica e irresistible. Basta decir que fue responsable de buena parte de las carreras de, entre otros, Alice Cooper, Blondie, Pink Floyd y amigo de Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison. Sí, sexo, drogas y rocanrol.

4- The Devil vs. Daniel Johnston (2005), de Jeff Feuerzeig. Notable incursión en la vida y el arte, en los traumas, la locura y la genialidad creativa de este músico insoslayable e influyente como pocos. Premiado en Sundance.

5 y 6- Kurt Cobain por dos: Kurt & Courtney (1998), de Nick Broomfield; y All Apologies: Kurt Cobain 10 Years On (2006), de Jon Brewer. Dos producciones británica con aciertos parciales, pero -claro- con uno de los artistas más esenciales, contradictorios y fascinantes del rock de los años '80 y '90.

7- Can't Stand Losing You: Surviving The Police (2012), de Andy Grieve y Lauren Lazin. One Train Later, las memorias del guitarrista Andy Summers, son el eje de este trabajo que reconstruye la historia de la escena psicodélica de los años '60 con The Animals, que llevó luego al surgimiento del trío con Stewart Copeland y Sting que hizo historia en los '80.

8- Keith Richards: Under the Influence (2015), de Morgan Neville. El director de Best of Enemies, Brian Wilson: A Beach Boy's Tale y Johnny Cash's America consiguió un retrato íntimo e inteligente sobre el más mítico de los Stones.

9- Joe Strummer: The Future is Unwritten (2007), de Julien Temple. Un maestro del rockumental como el londinense Temple narra la historia de este artista brillante antes, durante y después del boom de esa banda monumental que fue The Clash.

10- The Other One: The Long Strange Trip of Bob Weir (2014), de Mike Fleiss. La increible historia de Robert Hall “Bob” Weir, uno de los fundadores junto a Jerry Garcia de esa banda de inmensa popularidad en los Estados Unidos llamada The Grateful Dead.

11- Sinatra: All or Nothing at All (2015), de Alex Gibney. Miniserie de cuatro horas sobre este icono de la música popular dirigido por el realizador de Freakonomics, Gonzo: The Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson, The Armstrong Lie y We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks.

12- Don't Stop Believin': La historia increíble de Journey (2012), de Ramona S. Diaz. El insólito derrotero de Arnel Pineda, un filipino que pasó de cantar en clubes nocturnos a ser la voz de la legendaria banda de rock Journey en 2007 (en reemplazo de Steve Augeri).

13- History of the Eagles (2013), de Alison Ellwood. Miniserie que en más de tres horas repasa los grandes momentos de esta banda soft integrada, entre otros, por Don Henley y Glenn Frey.

14- Buena Vista Social Club (1999), de Wim Wenders. Un clásico del documental musical que se sumó al boom reivindicatorio de los ancianos cantantes de la denostada (por la Revolución) Vieja Trova Cubana con dirección del realizador alemán y con Ry Cooder como ideólogo.

15- Big Star: Nothing Can Hurt Me (2012), de Drew DeNicola. REM, The Replacements, Belle & Sebastian, Elliott Smith y Flaming Lips son algunos de los artistas influidos por Big Star, banda liderada por Alex Chilton y Chris Bell que no tuvo en la primera mitad de la década de 1970 el reconocimiento que merecía, pero que luego terminó siendo muy reivindicada. Este film habla de su fracaso “en vida” y su éxito “póstumo”.

16- We Are Twisted Fucking Sister! (2014), de Andrew Horn. Esta banda neoyorquina de glam metal formada en los '70 y de gran éxito a principios de los '80 fue muchas veces ridiculizada, pero este simpático documental recupera su larga y agridulce historia.

17- Reincarnated (2012), de Andy Capper. La historia de la leyenda del hip hop Snoop Dogg y su viaje espirirtual a Jamaica y su coqueteo con el reggae.

18- Beyoncé: Life Is But a Dream (2013), de Ed Burke y Beyoncé Knowles. La película no está a la altura de la cantante. Un egotrip algo vacío, pero que sirve para comprender las dimensiones artísticas y comerciales de una artista no tan conocida en la Argentina, pero que con Jay Z constituyen probablemente la pareja más exitosa del show-business estadounidense.

19- The Secret Disco Revolution (2012), de Jamie Kastner. La era disco ha sido una de las más retratadas tanto desde el documental como desde la ficción. Este ensayo, sin ser gran cosa, tiene imágenes y música (de Donna Summer a The Village Voice, pasando por Arehta Franklin, Gloria Gaynor, Stevie Wonder, Kool & The Gang, Barry White, The Bee Gees, Chic, y KC & The Sunshine Band) que justifican su visión.

20- Biggie & Tupac (2002), de Nick Broomfield. Prolífico director de rockumentales (y de films más políticos), el británico Broomfield narra aquí el sangriento enfrentamiento entre las mafias del hip hop de las costas Este y Oeste que terminó con las muertes de The Notorious B.I.G. y Tupac Shakur en los años '90.

Fuera de la lista (como “bonus tracks”) los fans de las estrellas juveniles tienen a Katy Perry – Part of Me y Justin Bieber – Never Say Never. Para todos los gustos...

otroscines.com

Paul McCartney: "Yo soy lo más cercano a los Beatles que la gente va a oír"

El ex Beatle sigue más vigente que nunca: acaba de pasar por Argentina y en octubre liderará el histórico festival Desert Trip.



Fue aquí, asegura, en este mismo sitio. Entonces se llamaba Seattle Coliseum. Era el 25 de agosto de 1966 y los Beatles tocaron en dos pases, a las tres y a las ocho de la tarde. Melodie Adams-Forsstrom recuerda que los vio en el segundo. Ella tenía 14 años, y Paul McCartney, 24.

“Las chicas gritaban tanto que no se oía la música”. Lo cuenta mientras espera en esas mismas gradas en Seattle a que empiece a tocar McCartney el pasado 17 de abril, medio siglo después de aquel concierto. Lo ha visto seis veces a lo largo de una vida. En este tiempo, McCartney y ella han tenido hijos y se han hecho viejos. Pero ese acorde del arranque de A hard day’s night suena igual de desafiante.

Paul McCartney cumplirá 74 años el 18 de junio. En abril empezó una nueva gira por Estados Unidos y Europa, luego viajó hasta Argentina, con fechas en Córdoba y Buenos Aires, para luego volver a España esta semana, como antesala del festival Desert Trip que protagonizará en octubre en California, ese festín de leyendas donde también aparecen The Rolling Stones, Bob Dylan, Neil Young, The Who y Roger Waters.

Son tres horas de concierto de un músico en plena forma. El show, la experiencia de McCartney en directo, ha evolucionado hasta convertirse en una especie de celebración de una carrera. Mantiene el diálogo con la generación de Melodie, pero las gradas están llenas de sus hijos y sus nietos. El catálogo del que se nutre va desde antes de que se inventara el rock and roll hasta Rihanna. Es una carrera tan grande que cuando busca una canción para sorprender al público le sale, por ejemplo, A hard day’s night. Y se deja en el cajón otras 200 que podían valer igual.

“No la había tocado en 50 años. La ensayamos y, ya sabes, ese acorde del principio es muy icónico. A algunos en la banda se les puso la piel de gallina. Pensamos que, si abríamos el show con eso, al público le pasaría igual”. Lo dice Paul McCartney por teléfono el martes 19 de abril, desde el coche que le lleva del aeropuerto a un concierto en Vancouver.

En esta gira da la impresión de que McCartney piensa en términos de legado. Cualquier músico viviría de las rentas con haber firmado una sola canción del catálogo de los Beatles. El ha hecho más de 30 discos desde que se separaron, el último en 2013 (New). A pesar de que se mantiene activo como compositor, ya no se presenta ante el público diciendo: “Esto es lo nuevo que he hecho”. En este momento de su vida parece querer decir: “Esto es todo lo que he hecho, todo esto es McCartney”. Se trata de una obra inabarcable. Esta semana sale a la venta una recopilación de su obra después de los Beatles (Pure McCartney) y tiene 67 canciones. No hay ninguna selección posible de su repertorio que sea razonable ni justa, solo la que él decida hacer.

“Normalmente lo que hago es pensar: si yo fuera a este show, qué me gustaría oír”, responde McCartney cuando se le pregunta cómo destila su obra en una lista para un concierto. “Si voy a un concierto de los Rolling Stones, seguramente querré oír Satisfaction y Honky Tonk Women. Me hago esa pregunta sobre mí mismo: si yo fuera a un show de Paul McCartney, ¿qué querría oír? Ese es el principio de la lista y esas son las fijas”. La pregunta sugiere Yesterday, Hey Jude, Let it Be y otra docena. Por supuesto que están.

“Después pensamos en canciones que nos gusta tocar y que pensamos que podrían gustar. Luego van las que no hemos tocado antes, para darle novedad al show, las que no se han escuchado. Y por último buscamos canciones que nadie espera que toquemos. Esas vienen de lugares muy diversos. Por ejemplo, Temporary Secretary. No había pensado en ella en años, desde que salió. Me gusta, pero no la tenía en la cabeza. Alguien me dijo que hay un club en Brighton en el que el DJ se vuelve loco con ella. Eso despertó mi interés. Si es buena para él, también lo es para nosotros. Tuvimos que estudiar la manera de tocarla. La ensayamos y nos gustó. Al final, ese es el secreto, que te guste tocarla. Así se hace la lista”.

Más de la mitad de su espectáculo es de los Beatles. No siempre fue así. Después de la ruptura del grupo, en 1969, las carreras en solitario de sus miembros eludieron el inmenso catálogo de la banda. Paul McCartney, John Lennon y George Harrison tocaban sus composiciones nuevas, haciendo algunas pequeñas concesiones y solo con temas inequívocamente suyos. En los setenta, con todos los miembros del grupo vivos y dando conciertos, no había forma de escuchar en directo esas canciones. “No tocaba ninguna melodía de los Beatles porque queríamos consolidar Wings. Solo tocaba material de Wings. Pero una vez que teníamos un par de éxitos en la mochila y la gente nos conocía, que fue como en 1976, pensé: ‘Ahora ya puedo interpretar las canciones de los Beatles”.

Y entonces dejó de tocar. Desde la última gira de Wings, el grupo que formó junto a su esposa Linda, hasta la primera de Paul McCartney en solitario pasó una década. En 1989, de la mano del promotor Barrie Marshall, volvió con una gira mundial en la que se encuentra el origen del McCartney de hoy.

Parte de la emoción de ver a McCartney por aquel entonces era que podía ser la última oportunidad. “Sí, esa era una parte del asunto”, reconoce Barrie Marshall entre risas en su camerino, horas antes del concierto de Seattle. Resulta cómico 27 años después, pero entonces tenía todo el sentido.

Desde 1989, el espectáculo de McCartney ha evolucionado hasta abrazar el catálogo de los Beatles por completo. Entonces había muerto Lennon. En 2001 murió Harrison. Y este año acaba de fallecer George Martin. Él es el que mantiene la antorcha encendida, mientras queden fuerzas. Parte del show es un homenaje a los tres, reconoce Marshall.

En esta etapa de la carrera de McCartney ya no solo toca a los Beatles, sino también canciones de los otros componentes. En algún momento tomó la decisión de que le corresponde a él interpretarlas. “Al principio sobre todo tocaba las canciones que son mías en los discos”, dice McCartney. “Pero me di cuenta de que muchas canciones se escribieron a medias. Como Being for the Benefit of Mr. Kite, por ejemplo, se cree que es de John porque él es el que la canta en el disco, pero la escribimos juntos”.

En el escenario cuenta la anécdota de estar en casa de Lennon y sacar toda la letra de un póster que había en la pared sobre un espectáculo circense. “Tengo cierto derecho sobre estas melodías. Así que amplié la mirada hacia canciones que cantaban los otros. Sabes, si me gusta y me apetece tocarlas, yo soy lo más cercano a los Beatles que la gente va a oír”.

Ya nadie sabe cuál es la última oportunidad para escuchar las canciones de los Beatles tocadas por un Beatle. McCartney no muestra ni un signo de cansancio en el escenario.

Además de encontrarse bien, afortunadamente le sigue gustando. “Le encanta tocar”, dice Barrie Marshall. “Es el único que conozco que hace toda la prueba de sonido”. McCartney se presenta en el recinto que sea cuatro horas antes de empezar el concierto y toca más de media hora.

No solo controla la prueba de sonido. “Él es el director creativo y ejecutivo”, dice Marshall.

La formación que acompaña a McCartney (Paul Wickens, teclados; Rusty Anderson y Brian Ray, guitarras; Abe Laboriel, batería) es fija desde hace casi 15 años. En un repertorio que va desde 1958 hasta 2015, tocan cada canción exactamente como en los discos. La banda no las adapta a su forma de tocar, se adaptan ellos.

El efecto es emocionante en los temas de la primera mitad de los 60, que quizá no han sonado mejor desde que las interpretaron los Beatles. “Je, je, supongo, esperemos que sí”, responde McCartney. “En alguna ocasión intentamos la idea de hacer algo diferente de los arreglos originales. Pero entonces pensé: ‘Mira, los Beatles podían haber hecho ese arreglo diferente, pero elegimos hacerlas así’. A menos que se nos ocurra algo mejor, debemos ceñirnos a esos arreglos. Lo bueno es que como es un tipo de amplificación distinta, es grande y suena alto, le damos un sabor diferente. Hacemos pequeñas variaciones en algunas canciones. En las de los Beatles tratamos de reproducirlas fielmente”.

“Este tipo personifica la Historia con mayúsculas”, resume Barrie Marshall. “Nunca sabes cómo va a salir tu vida. Los de mi generación venimos de un momento muy emocionante de la música. Pasaban muchas cosas. Se escribieron muchas buenas canciones y muchas duraron. Así que ahora mola ser de esa generación”.

10 rockeros que han envejecido endiabladamente bien

Hace unos días constatábamos cómo la vida (más o menos) festiva de algunas estrellas del rock les había llevado a estropearse antes de tiempo de manera evidente, y ahora es momento de fijarnos en esos otros músicos que, ya sea por sus hábitos saludables o por su robusta genética, parecen anclados en sus años de esplendor físico con insultante desprecio por el paso del tiempo.
Sin más rodeos, pasamos a reflexionar sobre una decena de rockeros en edad de jubilarse (ese ha sido el criterio de corte en este caso) que han envejecido envidiablemente bien y que, afortunadamente, se resisten a retirarse a sus aposentos a disfrutar del descanso del guerrero.

BRUCE SPRINGSTEEN (65 AÑOS)

El rockero de New Jersey es todo un ejemplo de incansable pasión y dedicación a la música. Tanto es así, que cuando se pone en marcha lleva a sus seguidores hasta el límite de sus fuerzas con repetidas giras por todo el planeta y conciertos que rondan las tres horas 'night after night after night after night'. De hecho, cuando la velada no llega a esa duración, por increíble que parezca, genera cierta desilusión en la mal acostumbrada concurrencia. ¿Cómo son capaces de seguir su ritmo los miembros de su E Street Band? Esa es la pregunta.


MICK JAGGER (71 AÑOS)

Los Rolling Stones 'se conforman' con recitales de poco más de dos horas, pero al final del día, siempre se queda uno con la sensación de que Mick Jagger (en la foto principal de este reportaje) quiere sudar más y más y más. No hay que dejarse engañar por las arrugas de su rostro, que llevan ahí ya varias décadas, pues estamos ante un ultrafondista que en cada actuación hace más kilómetros que Forrest Gump en sus años buenos. ¡Y además canta!


PAUL MCCARTNEY (72 AÑOS)

Vale, está bien, puede que Sir Paul tenga cara de abuela, pero ahí está el Beatle sacando discos y dando conciertos (también de más de dos horas largas) por todo el planeta, e incluso juntándose recientemente con artistas tan dispares como Kanye West y Rihanna para componer nueva música. Una vitalidad que desafía a la pereza, esa maldita bicha a la que nunca debemos dejar tomar el mando, pues ese es el principio del fin.


ERIC CLAPTON (69 AÑOS)

Uno que está perdiendo la batalla contra la pereza y la desidia es Eric 'Mano Lenta' Clapton, quien lleva ya varios años amagando con la retirada, asegurando que cada vez le cuesta más salir de casa y aguantar los largos viajes de aquí para allá y de allá para aquel otro lado. Lo realmente preocupante es que en alguna ocasión ha dicho que lo dejará a los setenta, y ya tiene 69. Tiene sus achaques, como todos, pero se le ve bien y seguro que podría seguir regalando su talento, al menos en pequeñas dosis.


JOHN FOGERTY (69 AÑOS)

El que fuera líder de la Creedence Clearwater Revival y voz de la música estadounidense durante la década de los setenta del siglo pasado, sigue en la brecha rasgando bien duro las cuerdas de su guitarra y cantando como un chaval, meneando su flequillo. Quienes estuvieron en su concierto de la Sierra de Gredos el pasado verano pueden dar buena fe de ello.


ROGER WATERS (71 AÑOS)

Desde septiembre de 2010 hasta julio de 2012 estuvo Roger Waters recorriendo el mundo al frente de su espectáculo The Wall Live, centrado en el legendario álbum de su ex banda Pink Floyd (en la que estuvo entre 1965 y 1985). Esta gira fue un triunfo absoluto y lideró las listas de ganancias durante varios ejercicios. Y Roger, pues eso, como un chaval.


DAVID BOWIE (68 AÑOS)

El 8 de enero de 2013, coincidiendo con su 66 cumpleaños, el 'Duque Blanco' reapareció por sorpresa con un nuevo single, Where are we now, anticipo de un disco que puso fin a una década de sequía discográfica. Sus fieles se han quedado con las ganas, sin embargo, de un regreso a los escenarios, algo que el músico británico no hace básicamente porque no le da la gana, pues sigue luciendo tan elegante e intrigante como siempre.


DEBORAH HARRY (69 AÑOS)

Ay, Debbie, rubia cantante de Blondie (claro), contrapunto femenino al frenesí punkarra del Nueva York de finales de los setenta y principio de los ochenta, con los Ramones al frente de la maquinaria. Por muchos años que pasen, siempre conservará su magnetismo, su mirada engatusadora y su voz evocadora. Quien dijo aquello de que la arruga es bella, acababa de cruzarse por la calle con Deborah Harry.


MIGUEL RÍOS (70 AÑOS)

El rockero granadino se retiró oficialmente con una extensa gira de despedida durante 2010 y 2011 pero, curiosamente, desde entonces se muestra más prolífico que nunca, colaborando con unos y con otros, aquí y allá (Rosendo, M Clan...) de alguna manera encadenado a ese escenario que inconscientemente se niega a abandonar definitivamente. Y lo cierto es que cuando agarra el micrófono, sigue mostrando más quilates que muchos a los que dobla la edad.


OZZY OSBOURNE (66 AÑOS)

Ozzy es un milagro. Porque sí, efectivamente, no está ágil y tampoco es que cante bien (nunca destacó por ninguna de ambas cosas, en realidad), pero a sus 66 años sigue derrochando carisma y presencia escénica. Y lo hace contra todo pronóstico, pues nadie jamás hubiera podido imaginar que este demente vicioso y juerguista cumpliera más de, qué se yo, 40, por decir una cifra redonda. Pero de la misma manera que muchos aseguran haber visto a la virgen, otros tantos pueden alardear de haber visto a Ozzy. El milagro de la supervivencia en el rock.


FORTU (61 AÑOS)

Sirva como 'bonus track' el caso de Fructuoso Sánchez, Fortu para los amigos, cantante desde 1981 de Obús, una de las formaciones seminales y esenciales, aún en activo, del heavy metal español. Un tipo que ha pasado de cantar aquello de "vamos muy bien, borrachos como cubas y qué" a participar con pasmosa solvencia y arrojo en un reality televisivo de saltos acuáticos acrobáticos. Una faceta desconocida del 'Ozzy español', como muchos le llaman, aunque salvando muchas variopintas distancias.


“La Creedence Clearwater Revival fue la mejor banda de la historia tras los Beatles”

Difícil encontrar una risa tan contagiosa como la de John Fogerty (Berkeley, 1945), que desde su casa de Los Ángeles habla por teléfono con su voz de adolescente educado. “Disfruto con la música y soy feliz viajando por el mundo. No creo que pueda tener mejor situación”, asegura este cantante y guitarrista californiano, fundador de Creedence Clearwater Revival, posiblemente la mejor banda de rock norteamericano de la historia. 
Su alegría es el indicador más evidente de que, desde hace tiempo, el hombre que revolucionó la música de raíces estadounidense, pero que estuvo torturado por un conflicto legal con sus canciones, sólo mira hacia adelante.

Su último testimonio discográfico,Wrote a song for everyone (Vanguard, 2013), refleja este entusiasmo vital, rodeándose de viejos amigos y buenos discípulos para interpretar sus canciones más célebres. Camaradas como Keith Urban, Bob Seger, Kid Rock o Foo Fighters y los últimos acólitos de su impresionante legado al frente de la Creedence Clearwater Revival como Dawes, Zac Brown Band, My Morning Jacket o Alan Jackson dan forma a un jubiloso álbum en el que el country tiene gran peso. 

“Ha estado siempre presente en la psicología de la música de Estados Unidos. El rock‘n’roll le debe bastante, como se puede ver en sus primeros éxitos como Jambalaya y en pioneros como Elvis Presley o The Everly Brothers”, explica el músico, que actuaba este sábado en el ciclo Músicos en la Naturaleza, en Hoyos del Espino (Ávila).
El country ha sido uno de los grandes ingredientes con los que Fogerty ha creado su sabrosa obra, pero no el único. El sonido sencillo y adictivo que caracterizó a la Creedence... a finales de los 60 fue una mezcla fantástica de espíritu vaquero con rock sureño, rhythm & blues yswamp pop, ese desgarrador soul blanco a medio camino entre Louisiana y Texas. “Cuando éramos jóvenes sonaba esa música psicodélica y en boca de todos estaban Grateful Dead o Jefferson Airplane. No sentía que fuera mi lugar. Yo estaba en la música de raíces... no se nos dio tan mal lo que hicimos”, ríe.

El 'country' ha estado siempre presente en la psicología de la música de Estados Unidos"Desde el verano de 1968 hasta las navidades de 1970, la banda redefinió el mapa de la música popular cuando la contracultura estaba en su punto álgido. Entre las cuatro paredes de un garaje familiar, estos chicos de clase media del barrio de El Cerrito, a las afueras de San Francisco, alumbraron un catálogo asombroso de canciones de tres minutos, sustentadas en losriffs de Fogerty, tal vez el músico con la mejor colección de punteos de la historia después de Keith Richards, que entraban plenos y divinos, con ese poderoso aire blues, inspirados en sus referentes Steve Crooper y Bo Diddley. 

En poco tiempo pasaron de las emisoras universitarias a la radio nacional, arrasando en las listas. “Fuimos como un rayo de luz, un puro destello”, proclama Fogerty, que siempre supo que durante ese período mágico algunos les vieron como la gran respuesta americana a los Beatles. “Podemos”, bromea, “dejarles como la mejor banda de todos los tiempos y a la Creedence Clearwater Revival en el segundo puesto”.

Fueron la rebelión dentro de la revolución. Allí donde Jim Morrison y toda una legión triunfaban con su experimentación psicotrópica, su intelectualismo y sus citas de poetas franceses, Fogerty, que ni bebía ni fumaba, se encerraba en su habitación obsesionado con la imaginería del Sur, que le había llegado a través de las canciones de la radio. En su mundo habitaban personajes cotidianos, que buscaban salir adelante o divertirse. “Hank Williams fue una gran influencia porque te hablaba del entorno con la virtud de hacerte creer que te estaba hablando a ti”, reconoce. 

Su sonido pantanoso e irresistible, lleno de resonancias místicas, conectaba con el alma americana. Si en la literatura existe el concepto de Gran Novela Americana para referirse a esa obra que en su época captura con fuerza evocadora el mito de la narración humana de Estados Unidos, por el que han desfilado autores como Herman Melville, Mark Twain, Willilam Faulkner, John Steinbeck o Harper Lee, la Creedence Clearwater Revival ocuparía un lugar de honor en el de la Gran Canción Americana. Ellos señalaron con euforia un camino que luego seguirían Bob Dylan, The Band, Bruce Springsteen y decenas de músicos y bandas hasta nuestros días.

El hechizo se terminó en 1972, aunque Fogerty no imaginó que el sueño se convertiría en pesadilla, después de que el dueño del sello Fantasy, Saul Zaentz, se quedase con todos los derechos de sus canciones. Durante años cavó su propia tumba al romper relaciones con todos sus excompañeros, incluido su hermano: “Lo pasé muy mal. Entré en depresión. Me era imposible ser feliz”.

Con Creedence Clearwater Revival fuimos como un rayo de luz, un puro destello

Amargado y sin rumbo, inició una carrera en solitario en 1975 marcada por los tumbos, con trabajos interesantes como Centerfield y otros muy menores como Eye of zombie, hasta que la gira Vote for change, en 2004, junto a Springsteen y R.E.M, entre otros, para pedir la salida del presidente George W. Bush, y el disco Revival, en 2007, lo volvieron a conectar consigo mismo. 

“Desde entonces me siento más feliz. Ya no me embarga la ira cuando hablo del grupo”, dice. “Incluso no descarto la reunión de la Creedence. He leído que a los otros chicos —Stu Cook y Doug Clifford, su hermano falleció en 1990— les parece bien, así que no empieza a ser un problema para mí. Es cierto”, asegura entre risas.

Bad Moon Rising - Creedence Clearwater Revival

"Bad Moon Rising" es una canción escrita por John Fogerty e interpretada por Creedence Clearwater Revival .
Fue el primer sencillo de su álbum de Green River y fue lanzado en abril de 1969, cuatro meses antes de que el álbum. 

La canción alcanzó el número 2 en el Billboard Hot 100 singles chart y el número 1 en la lista de singles del Reino Unido durante tres semanas en septiembre de 1969 (véase el 1969 en la música ). Fue el segundo single de oro de CCR. 

La canción ha sido grabada por un mínimo de 20 artistas diferentes, con estilos que van desde gente que el reggae al rock psicodélico .

En 2011, la revista Rolling Stone lo clasificó # 364 en sus " 500 mejores canciones de todos los tiempos "lista.

Se cumplen 34 años de la muerte de John Lennon

Uno de los personajes más influyentes de la historia de la música fue asesinado por el fanático David Chapman.
Hoy 8 de diciembre se cumplen 34 años de la muerte de John Lennon, fue uno de los líderes del movimiento hippie y uno de los personajes más influyentes de la música mundial, quien fue asesinado por el fanático David Chapman en la ciudad de Nueva York.

El oriundo de Liverpool fue un multiinstrumentista y compositor, que se dio a conocer junto a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr en la década de los 60 con el grupo The Beatles.

En 1970 el grupo se separó bajo los rumores que dicen que la nueva novia de Lennon, Yoko Ono, influenció en gran manera para tomar esa decisión, donde siguió una carrera como solista creando éxitos como Imagine y Give Peace a Chance.

Siempre causo polémica por su carácter rebelde y por su constante movimiento por la paz, junto con su esposa.

Sus canciones fueron adoptadas como himnos por el movimiento en contra la guerra como la de Vietnam que se estaba desarrollando en ese tiempo, generando el repudio del Gobierno de Richard Nixon.

Las ventas de Lennon en Estados Unidos como solista se acercan a las 14 millones de unidades, y ya sea como intérprete, autor o coautor, es responsable de veintisiete sencillos número uno en el Billboard Hot 100 y es parte de la encuesta de la BBC como uno de los "100 británicos más importantes".

«Beatles vs. Rolling Stones», historia de una rivalidad ¿ficticia o real?

El historiador John McMillian desmenuza las relaciones entre ambos grupos y los respectivos fenómenos sociales que desencadenaron
John Lennon y Mick Jagger durante la grabación de «Rock and Roll Circus», en 1968
A estas alturas ya es del conocimiento público que la rivalidad entre los Beatles y los Rolling Stones es algo que existía, y existe, entre los fans de ambos grupos, pero que no era tal entre sus protagonistas. Todavía hoy se escucha de vez en cuando la eterna cuestión, si uno es más partidario de unos que de otros, y la elección parece definir la filosofía de vida del interrogado, más allá de sus gustos musicales.

John McMillian, profesor de historia de laUniversidad de Georgia, se ha dedicado a escudriñar este asunto y el resultado ha sido «Los Beatles vs. los Rolling Stones» (ediciones Urano), con el añadido de «La rivalidad más grande de la historia del rock». El autor trata de comprobar si realmente existió o no esa hostilidad, y la conclusión, más o menos, es que «algo de eso había».

Su teoría viene a decir que, efectivamente, hubo sintonía entre Paul, John, George y Ringo y sus compañeros de profesión Mick, Keith, Bill, Brian y Charlie. De hecho, los de Liverpool ayudaron en diversas ocasiones a los segundos: Lennon y McCartney les regalaron una canción, «I Wanna Be Your Man», en un momento en que se encontraban atascados, y George Harrison aconsejó a Dick Rowe, del sello Decca y hombre eternamente señalado por haber rechazado a los Beatles en una audición, que ficharan a los Stones. Además, es sabido que ambas formaciones se ponían de acuerdo para no coincidir en sus lanzamientos discográficos.
Una rivalidad mediática

Los medios, sin embargo, sí alentaban esas posibles rencillas porque ya se sabe que que este tipo de historias hacen subir las ventas. Las constantes preguntas al respecto de los periodistas eran solventadas por los músicos declarándose admiradores del trabajo de los otros. En cualquier caso, McMillian pone en evidencia algunos puntuales momentos en que sí hubo ciertas diferencias.
Por otra parte, los Beatles representaban la invasión llegada del rudo norte, mientras que los Stones eran la gran esperanza del moderno Londres. Asimismo, Jagger y compañía eran paradigma de la autenticidad rebelde, del sonido sucio y la actitud traviesa, mientras que los Fab Four eran vistos como un producto para adolescentes, al menos en sus comienzos. Algo que, por cierto, repateaba a Lennon, ya que sabía que en su etapa en Hamburgo había sido bastante más punk.
Unos Stones a rebufo

Asimismo, pone de manifiesto que los Stones, quienes se encontraron el éxito de forma casi inmediata frente al trabajo duro desarrollado por los Beatles, siempre iban a rebufo de los descubrimientos sonoros de sus adversarios. Solo a finales de los años sesenta sus satánicas majestades parecían tomar la delantera con dos excelentes trabajos, «Beggar Banquet» y «Let It Bleed», poniéndose además al frente de la juventud contestataria con «Street Fighting Man» -Lennon, encima, se ponía en contra con su tema «Revolution»-. Lo que deja la duda de qué hubiera pasado en los inicios de la década de los setenta, cuando los londinenses siguieron la racha con otras dos obras maestras,«Sticky Fingers» y «Exile on Main St.». ¿Se hubieran convertido por fin en la más grande banda británica y, por ende, del mundo?

Es por esta época cuando empiezan las declaraciones más enconadas entre los músicos rivales. Algo que tiene su máxima expresión cuando Lennon arremete poco antes de morir en una entrevista para«Playboy» contra los Stones declarando que «En los ochenta, la gente se preguntará: "¿Por qué siguen juntos estos tíos? ¿Es que no pueden valérselas solitos?"», para continuar, refiriéndose a Mick «Enseñarán fotos del tío con los labios pintados meneando el culo y los cuatro tíos con maquillaje negro de malote intentando parecer obscenos. Van a ser el chiste del futuro... Está bien cuando tienes dieciséis, diecisiete, dieciocho, eso de tener compañeros masculinos e ídolos, ¿vale? Pero si no paras y sigues haciéndolo cuando tienes cuarenta años, quiere decir que mentalmente todavía tienes dieciséis».

Ya a mediados de los setenta había habido cruce de reproches, también por parte de un excitado Lennon, que mereció la respuesta de Richards: «Es probable que a John Lennon ya le haya pasado su momento de gloria. A no ser que haga algo pronto. No creo que nadie vaya a prestar mucha atención a lo que John diga o haga. Porque musicalmente no ha hecho nada que se acerque a lo que hizo hace seis o siete años, a lo que estaba haciendo con los Beatles. Ninguno de ellos lo ha hecho».

En cualquier caso, el libro de McMillian sirve para confrontar los respectivos fenómenos que ambos grupos protagonizaron, con un gran número de detalles y anécdotas que si bien son conocidas, McMillian se esfuerza por matizar para depurar la realidad de la ficción o, mejor dicho, leyenda.

Fuente: abc.es

Los Rolling Stones, enfretan batalla legal con aseguradora

El legendario grupo de rock The Rolling Stones está inmerso en una batalla legal con una compañía aseguradora tras la cancelación se sus conciertos en Australia y Nueva Zelanda después de la muerte de la novia de Mick Jagger, L’Wren Scott, en marzo.
La banda firmó una póliza de seguros por valor de 23,9 millones de dólares antes de su tour por Asia y Australia a principios de 2014. Cubría la cancelación de los espectáculos en caso de fallecimiento de familiares o de otras personas incluidas, lo que incluía a Scott.

La pareja del vocalista del grupo, diseñadora de 49 años, se suicidó en su apartamento de Nueva York el 17 de marzo.

El grupo canceló la gira por Australia y Nueva Zelanda a partir de su muerte. La aseguradora se ha negado a cubrir los gastos al tratarse, según argumentan, de una muerte intencional.

“La muerte de la señora Scott vino debido a, o acelerada por, una condición en la cual tuvo que haber recibido atención médica”, ha dicho la compañía según el acta del juzgado.

Los Rolling Stones han denunciado a la aseguradora en Londres, mientras que la empresa afirma que el testimonio del hermano de Scott, Randall Bambrough, sobre su historial médico y mental puede ser importante en el litigio.

No hubo ningún comentario inmediato por parte de representantes de la banda.

Scott, modelo y diseñadora, se hizo especialmente popular en Hollywood donde personalidades como Nicole Kidman o Amy Adams han lucido sus creaciones.

Su relación con Jagger, de 71 años, se remonta a 2001. Ha dejado todo su patrimonio, unos 9 millones de dólares, al cantante.

Los Rolling Stones han reorganizado su calendario de giras después de que el propio Jagger cayese enfermo en octubre, lo que supuso una nueva cancelación del recital que tenían planeado el 8 de noviembre. El vocalista padecía una infección de garganta y tuvo que guardar reposo por recomendación médica.

Su siguiente concierto está fijado para el 12 de noviembre en Sydney.

Fuente:Reuters

Beatles y Stones contra los tópicos

Un libro revisa los mitos sobre las dos bandas. La inclinación por una u otra podía revelar opciones de mayor calado, tanto políticas como vivenciales
The Rollings Stones
Produce cierto sonrojo:en 2014, seguimos repitiendo la cantinela. Cincuenta años llevamos planteando, masticando, respondiendo la misma pregunta: “Pero tú ¿eres/eras de los Beatles o de los Rolling?”. Se discute, urge reconocerlo, algo más que preferencias estéticas: ambas opciones encarnan estereotipos eternos. Resume John McMilliam: “Los Beatles pueden describirse como apolíneos y los Stones dionisiacos; los Beatles pop, los Stones rock; los Beatles eruditos; los Stones viscerales; los Beatles utópicos, los Stones realistas”.

Tan peliaguda es la cuestión que el inevitable libro sobre semejante locus classicus, Los Beatles vs. los Rolling Stones, ha tardado medio siglo en materializarse y es obra de un historiador. Un académico cuya anterior obra estudiaba la prensa underground (una especialidad que le permite demostrar aquí que ambos grupos proporcionaron gasolina a la insurgencia universitaria de finales de los sesenta) y que evita escrupulosamente pronunciarse.

Quizás a McMilliam le falte picardía: desecha la atracción sexual delmanager, Brian Epstein, por John Lennon, olvidando las vacaciones que los dos se tomaron en España en 1963. Tampoco afina al valorar cuestiones puramente musicales, como la atribución de las etiquetas de rock o pop. Los Beatles podían rockear con tanta o más intensidad que los Stones. Se suele olvidar que los Stones tienen una riquísima producción pop; si hubieran desaparecido en 1967, como parecía desear el establishment al condenarles a penas de cárcel, ya habían acumulado méritos suficientes para figurar en el panteón del mejor pop británico. Se libraron, claro, y en 1968, con Beggarsbanquet, consolidaron el concepto de rock.

¿Importa eso? De alguna manera, aunque el rockismo ya esté desprestigiado, sus ecos privilegian la idea de que los Stones eran auténticos y los Beatles unos vendidos al show business. Sobre el historiador recae la obligación de cuestionar los mitos que encajan con sospechosa perfección. Y McMilliam arremete con gusto contra los tópicos. No, los Beatles —con la excepción de Ringo— no procedían realmente del proletariado. Y superaban ampliamente en experiencia musical y vivencias salvajes a unos aprendices de bohemios como los Stones. Los Beatles se forjaron tocando hasta la extenuación y solo la tenacidad de su representante permitió romper la muralla de prejuicios de la industria musical londinense. Por el contrario, beneficiarios del cambio de paradigma impuesto por los de Liverpool, los Stones ascendieron con asombrosa rapidez. En 31 prodigiosos días de 1963, ven publicada su primera crítica positiva, adquieren un potente equipo de management (Andrew Loog-Oldham y Eric Easton), reciben la bendición de los Beatles y son fichados por Decca Records con un contrato extraordinariamente generoso.

McMilliam enfatiza la anomalía cultural que suponía que un grupo procedente de una ciudad lejana y empobrecida tomara por asalto la capital del reino. El esnobismo londinense queda en evidencia con juicios como el del fotógrafo David Bailey, que trabajó con ambos grupos: “Veía a los Beatles como una boy band, algo muy prefabricado en sus inicios, mientras que los Stones parecían crecer orgánicamente”. En realidad, la superioridad creativa de los Beatles quedó reafirmada según avanzaban los sesenta. Con más o menos reticencia, era asumida por los Stones: Lennon y McCartney les echaron varios cables. Desde proporcionarles una canción, I wanna be your man, para su segundo single, mostrándoles de pasada —prodigiosa revelación— lo fácil que les resultaba componer, a reestructurar We love you, el tema con que los Stones daban las gracias a los fans que les apoyaron en su calvario de 1967.

¿Y cómo fue que los exquisitos, los revoltosos, los señaladores de tendencias, terminaran inclinándose por los Stones sobre unos Beatles que, incluso en estado de descomposición, eran capaces de facturar un Abbey Road? En el parteaguas que fue 1968, John Lennon se posicionó contra el sarampión izquierdista conRevolution. Tras ser reconvenido por The Black Dwarf, la revista de Tariq Ali, dio un giro completo y subvencionó al dudoso agitador negro Michael X, aparte de entregar dinero al IRA. Los Stones se contentaron con retratar la turbulencia juvenil en Street fightingman, tan celebrada por la contracultura, que en realidad contenía una cláusula de escape: “¿Qué puede hacer un pobre chico / excepto cantar en una banda de rock and roll? / En el somnoliento Londres / no hay lugar para un luchador callejero”.En el swinging London se insistía en que Beatles y Rolling Stones eran amigos, no competidores. Que su enfrentamiento respondía a estrategias de los gestores de sus carreras. En realidad, los implicados se miraban con recelo. Y todos sabían quién marcaba el rumbo. Un anonadado Lennon se quejaba: “Todo lo que hacemos, los Stones lo repiten cuatro meses después”. Los Beatles fueron decisivos en otros aspectos: aquí se atribuye el desquiciamiento de Brian Jones, hasta entonces purista del blues, al encuentro con la beatlemanía y su irrefrenable deseo de disfrutar de esa adoración. Y, desde luego, su desembarco triunfal en Decca derivó directamente de la equivocación al rechazar a los Beatles en 1962, responsabilidad del directivo Dick Rowe, que no quería repetir su error.

Además, los Stones recurrieron a un maquillaje de satanismo. Tras leer El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov, Jagger desarrolló una canción definitoria, Sympathy for the devil. Añadan todas las fantasías de orgías, drogas y desdén por la autoridad: los seguidores más inquietos miraban a los Stones esperando reconocerse. Querían y todavía quieren adquirir ese narcisismo de forajidos, sin advertir que carecen de la red de seguridad que protege eficazmente a esos músicos-aristócratas (recuerden: Brian Jones muere cuando ya está fuera del grupo).

Queda la sensación de que Los Beatles vs. los Rolling Stones se cierra prematuramente. McMilliam prefiere analizar la interacción entre ambas bandas cuando las dos estaban en activo; después, la competición se sitúa entre el bonito cadáver de nuestro recuerdo (Beatles) y la máquina que desafía las previsiones de la edad y la rentabilidad (Rolling Stones). Así que si les colocan ante el famoso dilema, respondan como yo: “Ni los Beatles ni los Rolling; soy de los Kinks”.

John McMilliam. Los Beatles vs. los Rolling Stones. Traducción de Ricard Gil Giner. Ediciones Urano. Barcelona, 2014. 286 páginas. 19 euros.
Vídeo: con John Lennon participa John Lennon (Beatles), Eric Clapton (Cream), Keith Richards (Rolling Stones), Mitch Mitchell (Jimi Hendrix Experience).

Se subastan las fotos de los Beatles cruzando Abbey Road

  • La colección de imágenes para el disco de los ingleses tendrá nuevo dueño el próximo 21 de noviembre.


Las emblemáticas fotos que les tomaron a los Beatles para el álbum "Abbey Road" serán subastadas y tendrán nuevo dueño a partir del próximo 21 de noviembre.

La casa londinense Bloomsbury Auctions puso a la venta las imágenes del icónico cruce de los cuatro integrantes de la banda y se rematarán por una cifra que oscilará entre los 62.500 y los 88 mil euros.

Las fotos fueron tomadas el 8 de agosto de 1969, por el fotógrafo Iain Macmillan, que sólo tuvo diez minutos para realizarlas.

En total, se subastarán seis imágenes, incluyendo la que terminó siendo la portada del duodécimo álbum de los Beatles, y que se convirtió en una de las tapas más famosas de la historia de la música.

Más retro, imposible: relanzan "The Beatles in mono", 100% en vinilo

  • El pack de nueve álbumes respeta el diseño y las técnicas de las grabaciones originales realizadas en Abbey Road, ahora remasterizadas por un especialista. Aseguran que suena "grandioso".
Las canciones más famosas de los Beatles podrán ser escuchadas en vinilo tras una nueva grabación de los temas originales en los estudios de Abbey Road, mítico para el cuarteto de Liverpool.

En estos legendarios estudios, ante los que cada día acuden turistas apasionados por la banda, los técnicos de sonido han llevado a cabo un minucioso trabajo de remasterización para sacar al mercado los álbumes más importantes, como "Help", "Please Please Me", "A Hard Day's Night" o "Revolver".

Para el técnico Steve Berkowitz, muy reputado en su ámbito, el objetivo era sacar una música que se acercara "todo lo que podíamos" al sonido original, por lo que estudiaron las notas que hicieron los Beatles cuando grababan en Abbey Road.

Según Universal, el prensado de los discos se ha realizado a partir de las grabaciones analógicas de los años sesenta.

Titulado "The Beatles in mono", la caja que saldrá a la venta el próximo día 8 contiene los nueve álbumes de los Beatles grabados en el Reino Unido, "Magical Mystery Tour" y la colección "Mono Masters", junto con un libro de portada dura de 108 folios que contiene algunas fotografías del grupo y documentos de archivo, además de artículos publicados en revistas.

Pero "Let It Be" y "Abbey Road" no saldrán en esta ocasión porque nunca fueron mezclados en mono.

Muchos admiradores de los Beatles e incluso el productor del grupo, George Martin, siempre defendieron que la forma auténtica de apreciar el talento del cuarteto de Liverpool era escuchar la música en mono, también llamado sonido monoaural. Este sonido está definido por un canal y origina un sonido semejante al escuchado por un solo oído.

Esto se puede apreciar, por ejemplo, al escuchar la canción "Yesterday", que destaca por la claridad de la voz de Paul McCartney, muy distinta a las reproducciones en estéreo.

Para esta remasterización, Berkowitz y el técnico Sean Magee cortaron los registros sin utilizar tecnología digital, sino que emplearon los mismos procedimientos utilizados en los años sesenta.

Los ingenieros, muy apasionados por los Bealtes, explicaron en un encuentro con los medios en uno de los estudio de Abbey Road la importancia del trabajo que realizaron de unos "discos que cambiaron el mundo", según Berkowitz, quien, al igual que los periodistas, no podía evitar golpear el pie sobre el suelo al escuchar canciones como "All my Loving", "Yesterday" o "A Hard Day's Night".

Estos discos, que salen al mercado con un envoltorio idéntico al original, "suenan como hace 50 años", dijo Berkowitz. Los técnicos se concentraron primero en escuchar una y otra vez las grabaciones originales en mono y comparando las distintas notas que habían hecho los técnicos en los años sesenta.

Para Berkowitz, el objetivo de su trabajo era hacer lo que los Beatles querían hacer en el momento de sus grabaciones, "no sacar ni poner nada" nuevo a fin de respetar los originales. En los últimos tiempos, los legendarios estudios de Abbey Road han realizado diversas remasterizaciones, un trabajo que cada vez cobra más fuerza en el mundo musical y la cinematografía.

En Abbey Road se pueden ver en las paredes numerosas fotografías de los Beatles en sus estudios y durante sus visitas a la cantina. Son particularmente famosos porque los Beatles se hicieron una foto en el paso de peatones frente a los estudios para utilizarla como portada de "Abbey Road", editado en 1969.

En la actualidad, se utilizan sobre todo para grabaciones de cuerda con orquestas, como ha sido la banda sonora de "La guerra de las galaxias", mientras que también han grabado artistas comoKylie Minogue, Amy Winehouse o Stevie Wonder.

Fuente: Teleshow

Seguidores celebran la semana de The Beatles en Liverpool

  • The Beatles es sin duda una de las bandas más importantes de todos los tiempos, y su legado musical continúa vigente tras varias décadas de la disolución de la misma. Por esta razón, y como cada agosto, los fanáticos de este cuarteto celebran la semana de Liverpool, en aquella ciudad que viera nacer a esta agrupación durante la década de los sesenta. 
A lo largo de la semana que va del 20 al 26 de agosto, los seguidores de esta agrupación se reúnen en lugares legendarios como "The Cavern Club", sitio en donde la banda realizó sus primeras presentaciones hace cinco décadas.

Entre otras cosas, es común ver por las calles a los fans caminando disfrazados de las grandes figuras del rock como John Lennon, George Harrison, Ringo Starr o Paul McCartney.

Otras actividades programadas en la semana de los Beatles, para este año son la Retrospectiva de Paul McCartney, en las salas del Royal Court, o la convención anual Beatles All Day, que se realiza en el Hotel Adelphy.

El hombre que inventó a Los Beatles

Acaba de publicarse en español la versión de la novela gráfica llamada El quinto beatle, que cuenta la historia de Brian Epstein, productor del mítico cuarteto de Liverpool

Epstein, el titiritero, detrás
La leyenda tiene varias versiones. Una dice que Brian Epstein entró a su disquería en Liverpool y vio a un chico (desde siempre estuvo atraído por los chicos) que se acercó al mostrador y pidió un simple de My Bonnie, una canción que además de ser un estándar infantil en aquella época (1961) sonaba a través de una grabación que había hecho Tony Sheridan junto a un grupete del ambiente local llamado The Beatles. Esa es una de las versiones de cómo Epstein se enteró de la existencia del grupo que, con su ayuda, cambiaría la historia de la música pop.

Otra versión dice que Epstein se topó con el cuarteto en la portada de una revistucha de música que se editaba en el norte de Inglaterra, llamada Mersey beat. En el segundo número de la revista, Los Beatles aparecen en la tapa con sus instrumentos.

Sea como fuere, la historia del contacto de Epstein con los músicos, las primeras veces viéndolos en vivo en The Cavern y luego ofreciéndoles representación y la firma de un contrato, es una parte sustantiva del relato beatlesco. Sin el encuentro entre McCartney y Lennon en ese parque de Liverpool no hubiera habido magia, sin los sucesivos viajes a Hamburgo no hubiera habido magia, pero sin la parte más práctica y comercial del asunto tampoco. Y ese fue el rol que en un principio cumplió Epstein.

En homenaje a esa tarea, pero también para ahondar en otros aspectos de la mitología beatle es que se publicó este año en Estados Unidos la novela gráfica The fifth beatle, un trabajo que tiene el guión de Vivek Tiwary y dibujos de Andrew C. Robinson. Y acaba de salir su versión en español, publicada por la editorial Panini.

La novela gráfica cuenta la historia de Epstein desde que descubre a Los Beatles, cuando ya era dueño de un par de disquerías muy taquilleras en esa zona del país. El futuro manager queda impactado por lo que ve en el escenario, por la música que oye y por la onda que generan estos cuatro jóvenes. Según sigue la leyenda, esa primera noche ya quedó prendado de Los Beatles y ya se le ocurre la idea de representarlos.

Una vez que firman el contrato, Epstein se aboca a viajar a Londres con la tarea de conseguirles un sello que los grabara y de esa forma entrar en el mercado. Liverpool era un pequeño puerto industrial y para conseguir dar el paso a las grandes ligas había que desembarcar en la metrópolis. Pero con lo que se encuentra Epstein en Londres es con sucesivos “no”. Ningún estudio quiere a Los Beatles. Luego de muchas idas y venidas, Epstein logra firmar un contrato con la EMI. El resto, dicen, es solo historia pop.

Epstein fue el gran artífice de la parafernalia beatle entre 1963 y 1966, los años de la locura, de las giras mundiales que redujeron el mundo a un maní, la invasión a Estados Unidos, las apariciones en el show de Ed Sullivan, el demencial ritmo de grabación de algunos de los mejores discos de la historia de la música moderna y la articulación de la vida de cuatro muchachos que estaban comiéndose el globo bajo su tutoría empresarial.

Luego de Candlestick Park, el que sería el último concierto en vivo de Los Beatles, Epstein decidió cortar con la maquinaria. El grupo ya no quería más enormes estadios con griterío ensordecedor. Ya habían llegado a un umbral de madurez y de excelencia sonora (con discos como Revolver) y el rumbo de Los Beatles debía cambiar. Por lo tanto, para hacer una buena transición en todo esto, deciden tomarse unas vacaciones.

Epstein invita a John Lennon a tomarse unos días en España. Mucho se ha dicho sobre este viaje del dúo solitario y también mucho se escribió luego. Por ejemplo, por esos días Epstein estaba escribiendo un libro de memorias y le pidió a Lennon una sugerencia para el título. John respondió, lacónico y filoso: “¿Qué te parece ‘Memorias de un judío maricón’”? El libro luego se llamaría A cellarful of noise.

Epstein, de alguna manera, inventó a Los Beatles. Su legado se recuerda en esta novela gráfica imprescindible para fanáticos.


Fuente: elobservador.com.uy

The Beatles: 'Live at the BBC' (volumen 1 y 2)

Pasión, magia y pericia técnica convergen en estas grabaciones realizadas en la BBC entre 1962 y 1965, que incluyen versiones de sus ídolos y composiciones propias.


El desafío (utópico) es tratar de escuchar un disco nuevo -es un decir- de los Beatles olvidándose por un instante de quiénes eran, de su relevancia histórica e intentar analizar objetivamente (¿?) estasgrabaciones realizadas en la BBC entre 1962 y 1965 y agrupadas en dos volúmenes: el primero, una remasterización de la recopilación ya publicada en 1994. El segundo, On Air- Live at the BBC Volume 2, añade 37 pistas más de la misma fuente.

Esa intentona de imparcialidad fracasa nada más escuchar la pista inaugural de Live at the BBC, una especie de jingle de From Me To Yourebautizado como From Us To You: el oyente recibe inmediamente un tsunami de recuerdos que hacen inútil la tarea de enfrentarse a ello sin ideas preconcebidas. Aun así, algunas cosas todavía sorprenden: en primer lugar la sensación de que, aunque estéticamente la imagen prototípica de los Beatles es la de los inicios, con flequillos y los trajes uniformados, cuando uno piensa en los fab four raramente se le viene a la cabeza el sonido que practicaban alrededor de 1963, crudo, guitarrero y de absoluta inspiración norteamericana. Por otro lado, aunque sea de perogrullo, QUÉ BIEN tocaban estos chicos.

La calidad de las interpretaciones es sublime. Hay muchas canciones que están al nivel de los discos oficiales -la ausencia casi total de trucos de estudio en la época provocó que los medios que tenían a su disposición en la BBC fueran relativamente parecidos a los de Abbey Road-, pero lo esencial es el nivel gigante de pasión, magia y pericia técnica que demuestran en prácticamente cada toma aquí reflejada. En el repertorio, decenas de versiones de sus ídolos: Chuck Berry, Carl Perkins, Lieber-Stoller, King-Goffin, Buddy Holly y otras tantas composiciones propias. Dos joyas especiales: I'm Talking To Youy Beautiful Dreamer, jamás escuchadas antes.

Para amantes de las escenas entre bambalinas, un par de tomas falsas intentando replicar el feedback del inicio de I Feel Fine y entrevistas con los cuatro miembros de Liverpool. Tras escuchar los dos discos dobles, no resulta difícil imaginar la sensación de excitación absoluta que se podría sentir al sintonizar la radio a principios de los años 60 y darse de bruces con Please Mister Postman, P.S. I Love You, Misery,Twist & Shout, If I Fell, And I Love Here o A Hard Day's Night. Las ediciones físicas, como es habitual, están estupendamente presentadas, con fotos y textos interesantes. Es un tópico, pero la realidad es que The Beatles estaban cambiando el mundo y, como queda claro aquí, en su caso la revolución fue radiada.


Fuente: metropoli.com