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10 rockeros que han envejecido endiabladamente bien

Hace unos días constatábamos cómo la vida (más o menos) festiva de algunas estrellas del rock les había llevado a estropearse antes de tiempo de manera evidente, y ahora es momento de fijarnos en esos otros músicos que, ya sea por sus hábitos saludables o por su robusta genética, parecen anclados en sus años de esplendor físico con insultante desprecio por el paso del tiempo.
Sin más rodeos, pasamos a reflexionar sobre una decena de rockeros en edad de jubilarse (ese ha sido el criterio de corte en este caso) que han envejecido envidiablemente bien y que, afortunadamente, se resisten a retirarse a sus aposentos a disfrutar del descanso del guerrero.

BRUCE SPRINGSTEEN (65 AÑOS)

El rockero de New Jersey es todo un ejemplo de incansable pasión y dedicación a la música. Tanto es así, que cuando se pone en marcha lleva a sus seguidores hasta el límite de sus fuerzas con repetidas giras por todo el planeta y conciertos que rondan las tres horas 'night after night after night after night'. De hecho, cuando la velada no llega a esa duración, por increíble que parezca, genera cierta desilusión en la mal acostumbrada concurrencia. ¿Cómo son capaces de seguir su ritmo los miembros de su E Street Band? Esa es la pregunta.


MICK JAGGER (71 AÑOS)

Los Rolling Stones 'se conforman' con recitales de poco más de dos horas, pero al final del día, siempre se queda uno con la sensación de que Mick Jagger (en la foto principal de este reportaje) quiere sudar más y más y más. No hay que dejarse engañar por las arrugas de su rostro, que llevan ahí ya varias décadas, pues estamos ante un ultrafondista que en cada actuación hace más kilómetros que Forrest Gump en sus años buenos. ¡Y además canta!


PAUL MCCARTNEY (72 AÑOS)

Vale, está bien, puede que Sir Paul tenga cara de abuela, pero ahí está el Beatle sacando discos y dando conciertos (también de más de dos horas largas) por todo el planeta, e incluso juntándose recientemente con artistas tan dispares como Kanye West y Rihanna para componer nueva música. Una vitalidad que desafía a la pereza, esa maldita bicha a la que nunca debemos dejar tomar el mando, pues ese es el principio del fin.


ERIC CLAPTON (69 AÑOS)

Uno que está perdiendo la batalla contra la pereza y la desidia es Eric 'Mano Lenta' Clapton, quien lleva ya varios años amagando con la retirada, asegurando que cada vez le cuesta más salir de casa y aguantar los largos viajes de aquí para allá y de allá para aquel otro lado. Lo realmente preocupante es que en alguna ocasión ha dicho que lo dejará a los setenta, y ya tiene 69. Tiene sus achaques, como todos, pero se le ve bien y seguro que podría seguir regalando su talento, al menos en pequeñas dosis.


JOHN FOGERTY (69 AÑOS)

El que fuera líder de la Creedence Clearwater Revival y voz de la música estadounidense durante la década de los setenta del siglo pasado, sigue en la brecha rasgando bien duro las cuerdas de su guitarra y cantando como un chaval, meneando su flequillo. Quienes estuvieron en su concierto de la Sierra de Gredos el pasado verano pueden dar buena fe de ello.


ROGER WATERS (71 AÑOS)

Desde septiembre de 2010 hasta julio de 2012 estuvo Roger Waters recorriendo el mundo al frente de su espectáculo The Wall Live, centrado en el legendario álbum de su ex banda Pink Floyd (en la que estuvo entre 1965 y 1985). Esta gira fue un triunfo absoluto y lideró las listas de ganancias durante varios ejercicios. Y Roger, pues eso, como un chaval.


DAVID BOWIE (68 AÑOS)

El 8 de enero de 2013, coincidiendo con su 66 cumpleaños, el 'Duque Blanco' reapareció por sorpresa con un nuevo single, Where are we now, anticipo de un disco que puso fin a una década de sequía discográfica. Sus fieles se han quedado con las ganas, sin embargo, de un regreso a los escenarios, algo que el músico británico no hace básicamente porque no le da la gana, pues sigue luciendo tan elegante e intrigante como siempre.


DEBORAH HARRY (69 AÑOS)

Ay, Debbie, rubia cantante de Blondie (claro), contrapunto femenino al frenesí punkarra del Nueva York de finales de los setenta y principio de los ochenta, con los Ramones al frente de la maquinaria. Por muchos años que pasen, siempre conservará su magnetismo, su mirada engatusadora y su voz evocadora. Quien dijo aquello de que la arruga es bella, acababa de cruzarse por la calle con Deborah Harry.


MIGUEL RÍOS (70 AÑOS)

El rockero granadino se retiró oficialmente con una extensa gira de despedida durante 2010 y 2011 pero, curiosamente, desde entonces se muestra más prolífico que nunca, colaborando con unos y con otros, aquí y allá (Rosendo, M Clan...) de alguna manera encadenado a ese escenario que inconscientemente se niega a abandonar definitivamente. Y lo cierto es que cuando agarra el micrófono, sigue mostrando más quilates que muchos a los que dobla la edad.


OZZY OSBOURNE (66 AÑOS)

Ozzy es un milagro. Porque sí, efectivamente, no está ágil y tampoco es que cante bien (nunca destacó por ninguna de ambas cosas, en realidad), pero a sus 66 años sigue derrochando carisma y presencia escénica. Y lo hace contra todo pronóstico, pues nadie jamás hubiera podido imaginar que este demente vicioso y juerguista cumpliera más de, qué se yo, 40, por decir una cifra redonda. Pero de la misma manera que muchos aseguran haber visto a la virgen, otros tantos pueden alardear de haber visto a Ozzy. El milagro de la supervivencia en el rock.


FORTU (61 AÑOS)

Sirva como 'bonus track' el caso de Fructuoso Sánchez, Fortu para los amigos, cantante desde 1981 de Obús, una de las formaciones seminales y esenciales, aún en activo, del heavy metal español. Un tipo que ha pasado de cantar aquello de "vamos muy bien, borrachos como cubas y qué" a participar con pasmosa solvencia y arrojo en un reality televisivo de saltos acuáticos acrobáticos. Una faceta desconocida del 'Ozzy español', como muchos le llaman, aunque salvando muchas variopintas distancias.


“La Creedence Clearwater Revival fue la mejor banda de la historia tras los Beatles”

Difícil encontrar una risa tan contagiosa como la de John Fogerty (Berkeley, 1945), que desde su casa de Los Ángeles habla por teléfono con su voz de adolescente educado. “Disfruto con la música y soy feliz viajando por el mundo. No creo que pueda tener mejor situación”, asegura este cantante y guitarrista californiano, fundador de Creedence Clearwater Revival, posiblemente la mejor banda de rock norteamericano de la historia. 
Su alegría es el indicador más evidente de que, desde hace tiempo, el hombre que revolucionó la música de raíces estadounidense, pero que estuvo torturado por un conflicto legal con sus canciones, sólo mira hacia adelante.

Su último testimonio discográfico,Wrote a song for everyone (Vanguard, 2013), refleja este entusiasmo vital, rodeándose de viejos amigos y buenos discípulos para interpretar sus canciones más célebres. Camaradas como Keith Urban, Bob Seger, Kid Rock o Foo Fighters y los últimos acólitos de su impresionante legado al frente de la Creedence Clearwater Revival como Dawes, Zac Brown Band, My Morning Jacket o Alan Jackson dan forma a un jubiloso álbum en el que el country tiene gran peso. 

“Ha estado siempre presente en la psicología de la música de Estados Unidos. El rock‘n’roll le debe bastante, como se puede ver en sus primeros éxitos como Jambalaya y en pioneros como Elvis Presley o The Everly Brothers”, explica el músico, que actuaba este sábado en el ciclo Músicos en la Naturaleza, en Hoyos del Espino (Ávila).
El country ha sido uno de los grandes ingredientes con los que Fogerty ha creado su sabrosa obra, pero no el único. El sonido sencillo y adictivo que caracterizó a la Creedence... a finales de los 60 fue una mezcla fantástica de espíritu vaquero con rock sureño, rhythm & blues yswamp pop, ese desgarrador soul blanco a medio camino entre Louisiana y Texas. “Cuando éramos jóvenes sonaba esa música psicodélica y en boca de todos estaban Grateful Dead o Jefferson Airplane. No sentía que fuera mi lugar. Yo estaba en la música de raíces... no se nos dio tan mal lo que hicimos”, ríe.

El 'country' ha estado siempre presente en la psicología de la música de Estados Unidos"Desde el verano de 1968 hasta las navidades de 1970, la banda redefinió el mapa de la música popular cuando la contracultura estaba en su punto álgido. Entre las cuatro paredes de un garaje familiar, estos chicos de clase media del barrio de El Cerrito, a las afueras de San Francisco, alumbraron un catálogo asombroso de canciones de tres minutos, sustentadas en losriffs de Fogerty, tal vez el músico con la mejor colección de punteos de la historia después de Keith Richards, que entraban plenos y divinos, con ese poderoso aire blues, inspirados en sus referentes Steve Crooper y Bo Diddley. 

En poco tiempo pasaron de las emisoras universitarias a la radio nacional, arrasando en las listas. “Fuimos como un rayo de luz, un puro destello”, proclama Fogerty, que siempre supo que durante ese período mágico algunos les vieron como la gran respuesta americana a los Beatles. “Podemos”, bromea, “dejarles como la mejor banda de todos los tiempos y a la Creedence Clearwater Revival en el segundo puesto”.

Fueron la rebelión dentro de la revolución. Allí donde Jim Morrison y toda una legión triunfaban con su experimentación psicotrópica, su intelectualismo y sus citas de poetas franceses, Fogerty, que ni bebía ni fumaba, se encerraba en su habitación obsesionado con la imaginería del Sur, que le había llegado a través de las canciones de la radio. En su mundo habitaban personajes cotidianos, que buscaban salir adelante o divertirse. “Hank Williams fue una gran influencia porque te hablaba del entorno con la virtud de hacerte creer que te estaba hablando a ti”, reconoce. 

Su sonido pantanoso e irresistible, lleno de resonancias místicas, conectaba con el alma americana. Si en la literatura existe el concepto de Gran Novela Americana para referirse a esa obra que en su época captura con fuerza evocadora el mito de la narración humana de Estados Unidos, por el que han desfilado autores como Herman Melville, Mark Twain, Willilam Faulkner, John Steinbeck o Harper Lee, la Creedence Clearwater Revival ocuparía un lugar de honor en el de la Gran Canción Americana. Ellos señalaron con euforia un camino que luego seguirían Bob Dylan, The Band, Bruce Springsteen y decenas de músicos y bandas hasta nuestros días.

El hechizo se terminó en 1972, aunque Fogerty no imaginó que el sueño se convertiría en pesadilla, después de que el dueño del sello Fantasy, Saul Zaentz, se quedase con todos los derechos de sus canciones. Durante años cavó su propia tumba al romper relaciones con todos sus excompañeros, incluido su hermano: “Lo pasé muy mal. Entré en depresión. Me era imposible ser feliz”.

Con Creedence Clearwater Revival fuimos como un rayo de luz, un puro destello

Amargado y sin rumbo, inició una carrera en solitario en 1975 marcada por los tumbos, con trabajos interesantes como Centerfield y otros muy menores como Eye of zombie, hasta que la gira Vote for change, en 2004, junto a Springsteen y R.E.M, entre otros, para pedir la salida del presidente George W. Bush, y el disco Revival, en 2007, lo volvieron a conectar consigo mismo. 

“Desde entonces me siento más feliz. Ya no me embarga la ira cuando hablo del grupo”, dice. “Incluso no descarto la reunión de la Creedence. He leído que a los otros chicos —Stu Cook y Doug Clifford, su hermano falleció en 1990— les parece bien, así que no empieza a ser un problema para mí. Es cierto”, asegura entre risas.

Bad Moon Rising - Creedence Clearwater Revival

"Bad Moon Rising" es una canción escrita por John Fogerty e interpretada por Creedence Clearwater Revival .
Fue el primer sencillo de su álbum de Green River y fue lanzado en abril de 1969, cuatro meses antes de que el álbum. 

La canción alcanzó el número 2 en el Billboard Hot 100 singles chart y el número 1 en la lista de singles del Reino Unido durante tres semanas en septiembre de 1969 (véase el 1969 en la música ). Fue el segundo single de oro de CCR. 

La canción ha sido grabada por un mínimo de 20 artistas diferentes, con estilos que van desde gente que el reggae al rock psicodélico .

En 2011, la revista Rolling Stone lo clasificó # 364 en sus " 500 mejores canciones de todos los tiempos "lista.